jueves, junio 23, 2011

Promesa Sant Joan

Adiós Coca Cola, fueron muchos años de felicidad pero tengo que dejarte de lado, eres demasiado dulce y no me dejas dormir. Gracias por tantos momentos inolvidables, domingos de pelis, días de playa, grandes almuerzos, conversaciones entrañables, Marce, subidones de humor. Nunca me fallaste pero me haces daño. Te extrañaré mucho. Si algún día nos vemos aunque suene raro espero que estés muy fría.

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jueves, diciembre 16, 2010

Cuándo no Alan

El interés que me provoca la política peruana va disminuyendo en proporción con el tiempo que tengo lejos del Perú. Me sigue importando lo que pasa en mi país, de eso no hay duda, pero cada vez siento más lejanos los acontecimientos diarios, la política española toma poco a poco más protagonismo, debe ser porque me afecta más directamente o porque es lo que se respira en la calle, en la tele, en los diarios, en las radios y hacerse el ciego o sordo no va conmigo.

Tengo amigos que tienen el mismo tiempo que yo en España y estoy convencido que no saben nada de lo que ocurre acá. Sin embargo, como leen todos los días El Comercio están muy enterados de lo que ocurre en nuestro país.


Es así, gracias a un amigo, que me he enterado que Jaime Bayly, como siempre muy infidente, reveló parte de su conversación ‘privada’ con Alan García y nos regaló una frase para la posteridad ‘no seas cojudo hombre, la plata llega sola’ dijo Alan, según Jaime.

Jaime quiso averiguar cuánto gana un presidente de la república en el Perú y al enterarse que el sueldo era tan bajo dio su brazo a torcer en su intención de lanzarse como candidato (tres mil dólares mensuales). Pero Alan tan criollo, tan ‘vivo’ y tan sinvergüenza lo atajó con esa frase tan suya.

A mí me sorprende que haya personas que desvirtúen las palabras de Jaime Bayly y aseguren que lo que dijo es un invento. Es curioso como Alan ha pasado de ser la bomba atómica del Perú (ahora parece más una bomba que entonces) a ser un hombre honorable e intachable.

Yo creo que lo que hizo Alan García en su primer gobierno ha sido peor que un terremoto de grado 10, un derrame tóxico o una bomba atómica como dije antes, las heridas de su ineptitud quedarán abiertas aún muchos años más y no me refiero al tema económico, en donde si hubiera hecho las cosas bien hoy no seriamos una promesa sino una realidad.

El Perú a lo largo de su historia ha cometido muchísimos errores, nació jodido desde la instauración de la república, y cuando hemos creído que avanzábamos un paso luego venía un golpe de estado y retrocedíamos dos y así muchas veces. Como decía el Perú se jodió muchas veces por eso la pregunta de Zavalita en ‘Conversación en la Catedral’ tendría muchas respuestas. Pero para mí el Perú realmente se jodió con Alan García, antes había corrupción, sí, por supuesto que la había. Pero estaba mal vista, había ideales, Belaunde pudo ser incompetente como presidente pero honrado, es de los pocos presidentes que salió más pobre de lo que entró, así como muchas de las personas que trabajaron con él en su gobierno.

Pero Alan y su gente cambió radicalmente nuestra escala de valores, con él había que ser corrupto si querías conseguir algo, el que no era ‘vivo’ se jodía, la viveza era admirada y envidiada, desde los alumnos que pagaban a los maestros para aprobar cursos, pasando por sobornos a los policías, jueces, personal de la administración pública, hasta recibir favores o regalos por concesiones de proyectos al más alto nivel se veía y ve como la cosa más natural del mundo, era lo que se tenía que hacer, era como se tenía que ser.

En el Perú nadie respeta nada, los policías no sienten vergüenza para pedirte una colaboración, o los administrativos no se inquietan cuando sin ningún reparo te dicen que tal trámite dura tantos días pero que si lo quieres antes te sale un poco más caro.

Esto no es un ensayo ni mucho menos así que no quiero profundizar en ejemplos, solo recordar a quien lea esto que Alan en su esencia no ha cambiado nada, ahora está haciendo las cosas que tiene que hacer, no es un gran mérito de él, a un médico no se le endiosa por sanar, es su trabajo y el trabajo de Alan es tomar buenas decisiones y ejecutarlas. Pero nos ha demostrado con esa frase que sigue siendo el mismo pillo de antes. Toledo es más de lo mismo según mi punto de vista y Castañeda va por ahí. No sé por quién votar, sé por quienes no lo haré. No votaré por Toledo, ni por Keiko, ni por Humala. Dependerá de quienes lleguen a la segunda vuelta para decidirme por el menos malo, como cuando di mi voto muy a mi pesar por Alan.

¿Hizo algo bien Alan en su primer gobierno? Sí, todo lo malo lo hizo tan bien que mucha gente tuvo que huir del Perú y comenzar una nueva vida lejos, esas personas que tuvieron que dejar familia, lengua, amigos, costumbres y adecuarse a un mundo diferente y que seguramente sufrieron mucho, muy en el fondo deben agradecer a Alan su ineptitud porque gracias a esa ineptitud hoy están mejor y sus hijos y los hijos de sus hijos no sufrirán lo que ellos sufrieron.

¿El Perú cambiará? Yo tengo esperanzas de que sí lo hará, lamentablemente no lo veré porque tiene que pasar un par de generaciones más, como mínimo, pero es hora de abrir los ojos y no enseñar a nuestros hijos los mismos errores, enseñarles a criticar y detestar todo acto antiético e inmoral, no quiero sermonear pero si viene un cobrador a casa y el padre le dice al hijo que salga y le diga que no está, pues ya la jodimos, ese niño verá la mentira como lo más natural del mundo. Todo pasará por una buena educación, eso es lo único que nos salvará.



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lunes, diciembre 13, 2010

Un sueño sucio

Advertencia: Este es un post escatológico, lo subo con la única intención de preservar este relato, ya que hace unas semanas perdí muchos porque mi disco duro se estropeó.

La mayoría de los sueños, mis sueños, se me olvidan al instante, se me escapan, se esfuman, muchas veces creo que es lo mejor, sobretodo si me han atormentado, que son precisamente la clase de sueños que más me frecuentan, la sensación dura toda la mañana y si hago esfuerzos por armar la historia completa con imágenes difusas la sensación suele acompañarme toda la tarde, con esto no quiero decir que mis tormentos son todos malos, no, algunos sí, como una muerte, una separación, un recuerdo de personas que ya no están, pero también me atormentan los buenos sueños, los de amores, los de conquistas, los sueños de viajes hechos o por hacer, los de sexo, éstos, los de sexo creo que son los que más me atormentan por la ira que siento al despertar y cerciorarme que todo fue falso. Por mucho que sé de qué ha ido la historia no puedo rearmarla y recordarla del todo.

Pero bueno, el sueño que tuve hoy no fue de esos que se evaporan, no, éste sueño lo recuerdo con lujo de detalles y lo tengo tan nítido que creo que debo escribirlo por lo curioso: yo acompañaba a una amiga al médico, éste médico nos hizo pasar a consulta a los dos, cosa rara porque yo nada tenía que hacer en el consultorio, mientras ella recitaba sus males y el doctor la escuchaba muy atento a mí me dieron ganas de defecar, era tan fuerte la necesidad que tenía de evacuar el vientre que le pedí al doctor que me prestara su baño, una vez dentro comprobé con sorpresa que no había un váter sino bacines, seguramente para muestras fecales, a esas alturas ya no estaba para ir a otro baño, así es que hice uso de un bacín, el más grande que encontré, mi deposición, a riesgo de sonar asqueroso fue una deposición digna de orgullo, al menos para mí, fue una deposición de buena consistencia y sobretodo extensa, muy extensa, terminé mi labor exhausto, contento y mucho más ligero. Volví a la consulta y salí acompañado de mi amiga. Fue en ese momento, cuando salíamos del hospital que desperté.

Cuando un sueño nos despierta suele ser en un momento cumbre, yo creo que el momento cumbre fue mi alegría, no exagero al decir que estaba muy contento y orgulloso de mi deposición, vamos, de mi caca.

Desperté intrigado, cogí mi laptop y busqué en Internet el significado de mi sueño, con cierto asombro descubrí que esta clase de sueños están asociados a la buena suerte, sobretodo en cuestiones económicas, ya que tenía la laptop encendida y que no tenía sueño a pesar de ser aun muy temprano empecé a averiguar sobre las loterías en España, los premios que ofrecían, su mecanismo, los días que se jugaban y cosas así, me dediqué a evaluar las diferentes opciones.

Me acordé de una historia en Los Detectives Salvajes, ahí a un tipo en Barcelona de la nada se le venían a la cabeza números, era una especie de alucinación, él asustado porque pensaba que enloquecía trataba de ocupar la mente en otras cosas pero los números siempre volvían, total que por probar jugó uno de esos sorteos y ganó, y ganó otros sorteos con otros números que siempre se le presentaban, total que se hizo millonario. Ok, soy un tonto por creer en esas cosas, pero al menos así ocupaba mi mente ya que volver a dormir era imposible; así como si nada pasaron dos horas y sonó mi despertador, era hora de alistarme para ir a trabajar.

Grande fue mi sorpresa cuando entré al baño, encontré en el váter mi sueño, estaba ahí, inmenso y consistente, pero no era mío y eso me borró la alegría inicial. Era esa caca digna de orgullo que hace un par de horas era mía en sueños pero que en realidad había sido ¿depositada? por Javier, quien seguro llegó tan borracho, para variar, que salió del baño sin jalar la cadena, o quizás él también se sintió tan orgulloso que quiso que Kike y yo la viéramos y lo envidiáramos. Derrotado jale la cadena y luego me duché.

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viernes, diciembre 11, 2009

Millennium y prejuicio


Todos tenemos prejuicios, eso lo tengo claro, yo tengo muchos, sé que está mal tenerlos, que prejuzgar a alguien o algo es una estupidez, sobretodo porque te puedes llevar tremendas sorpresas. Si tengo que decir algo a mi favor pues digo que al menos yo reconozco que lo soy y que sí, trataré de cambiar.


Una de mis mayores pasiones es leer, yo he tratado de engancharme al cigarro, a los videojuegos, al café o al alcohol, espero que mi madre no lea esto, pero es cierto, quisé encontrarles el gusto y decir y que se note que tenía un vicio. Suena muy tonto lo sé, pero hubo un tiempo en que quise tener un vicio. Sin embargo, nunca lo conseguí, alguna vez leí que los adictos son adictos porque están predispuestos genéticamente a ello, por lo tanto, sería lo mismo decir que yo estoy genéticamente predispuesto a no ser adicto.

La lectura no creo que sea un vicio, creo más bien que es un buen hábito, no me dan temblores si dejo de leer, ni cambios de humor bruscos, ni sudoraciones, soy un poco menos feliz, sí, quizás, pero definitivamente no es una adicción y porque soy menos feliz cuando dejo de leer es que siempre estoy leyendo.

Que tiene que ver esto con los prejuicios dirán, pues es muy fácil de explicar, no soporto a las personas que dicen que su libro favorito es El Alquimista, o Mi planta de naranja lima, o cosas por el estilo. Cuando voy en el metro no soporto que la gente lea libros de autoayuda, o esas novelitas románticas que se venden en máquinas expendedoras. Me he vuelto muy antipático en ese sentido y de alguna manera me siento más inteligente que ellos por leer libros más complejos (no daré títulos ni autores, porque no viene al caso).

En el metro comencé a ver como se extendía cual plaga la lectura de un libro grande con una portada llamativa con todas las señas de ser un bestseller y nada más (cómo se ha desvirtuado esta palabra ¿verdad?). Pero un día leyendo El Pais vi un artículo de MVLL donde se rinde ante esta novela y ante toda la trilogía.

Otra vez mis prejuicios me estaban jugando una mala pasada, había rechazado y subestimado una gran novela solo por ser un bestseller, inmediatamente encargué el primer tomo Los hombres que no amaban a las mujeres y pues sí, Mario tenía toda la razón, es una gran novela, con unos personajes muy bien definidos y con una trama que te engancha y te mete en la historia desde el principio, son más de 600 páginas que las he leido en un soplo, bueno debo decir que aún no la termino, me da pena terminarla, lo único que me consuela es saber que no tardaré en comenzar el segundo tomo.

La moraleja de este post es: antes de rechazar de plano un libro, pues voy a leer las opiniones de muchísimas personas antes de tomar la decisión de comprarlo o no.

El consejo es: cómprense la trilogía, no se arrepentirán, se los prometo. No vean las películas sin haber leído los libros.

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miércoles, noviembre 11, 2009

Escenas de películas

Siempre recibo las típicas cadenas por email, cuando por el asunto veo que se trata de alguna plegaria u oración o que me van a mostrar imágenes de personas calcinadas o cosas por el estilo ni siquiera las abro, las selecciono y las elimino, cuando en el asunto dice algo de la amistad, horóscopo o el amor, hago lo mismo. Vamos, que no leo cadenas, no porque me quiten mucho tiempo sino porque algunas me parecen simplemente ridículas y lo peor es que muchos de quienes las envían ni siquiera saben cuál es la verdadera motivación de éstas (almacenar direcciones electrónicas y comercializarlas para que algunas empresas nos bombardeen con spam).

Pero hace un par de días recibí una cadena que no era cadena, es decir, el contenido era el típico de una cadena, era un cuestionario sobre gustos, aficiones, fobias y esas cosas, con las respuestas de mi remitente, y me pedía (sólo a mí, por ello digo que no era una cadena) que contestase las mismas preguntas y se las reenviara. Lo hice porque me lo pidió ella ya que de otra manera ese correo también hubiese sido eliminado.

Las preguntas eran las típicas de último año del colegio, comida favorita, canción favorita, persona que admiras, sabor de helado que más prefieres, etc. Pero hubo una pregunta que sí me gustó y que me dejo pensando todo el día y no porque fuera difícil sino porque se me ocurrían muchas respuestas y mientras más pensaba, encontraba aún más.

¿cuál es tu escena de película favorita?

Pues la primera escena que se me vino a la mente fue cuando Eliot y sus amigos escapando de la policía, con ET en la canastilla de la bicicleta logran volar sobre la ciudad y cruzan el sol en pleno ocaso, esa escena me pareció increíble cuando era un niño y me sigue pareciendo increíble aún hoy, la emoción de aquellos niños cuando las bicicletas comienzan a elevarse me contagió e hizo que sea un fanático del cine y de las bicicletas y aunque parezca una mariconada siempre quise que mi bicicleta tenga canastilla, pero bueno lo más parecido a ella es el bicing de Barcelona y como es obvio estoy abonado.




A los quince años yo quería ser abogado, luego me desencanté al enterarme que los juicios en el Perú no eran como los juicios en Estados Unidos, con esos debates tan encendidos, con jurado popular y esas cosas. Quería ser abogado desde que vi Cuestión de Honor (A few good men) y es de esa película otra de mis escenas favoritas. Al final de la peli Tom Cruise lleva a Jack Nicholson hacia su terreno, lo encrispa de tal manera que lo hace confesar una orden que conllevaba un crimen. La actuación de Jack Nicholson me pareció soberbia y esa manera de defender su punto de vista y de menospreciar al resto fue genial.



Un amigo más cinéfilo que yo me recomendó que viera The deer hunter, yo le había contado que en una película peruana (La boca del lobo) hay una escena donde se recrea el juego de la ruleta rusa con un revolver, él me contó que en esa película sobre la guerra de Vietman también habían muchas escenas sobre la ruleta rusa. Pero de The deer hunter la escena que más me gusta es casi al comienzo cuando los amigos salen del trabajo y se van a un bar, están jugando billar y suena Can’t take my eyes of off you en la rockola, siguen jugando, cantando, bailando y bebiendo, esa escena transmite el tipo de amistad que me gusta y que felizmente tengo con mis amigos de toda la vida, pero lo nuestro es más de ping pong que de billar.



He visto Kill Bill muchas veces, es una de mis películas favoritas y tiene para mí muchas escenas geniales, pero la escena que siempre recuerdo con algo de cariño es casi al final, cuando Uma Thurman le hace la técnica del corazón explosivo a Bill, le tengo cariño porque mucho después que la vimos, una tarde que estábamos peleados sabe dios por qué, sentados en la misma mesa sin hablarnos, de la nada ella me hizo la técnica del corazón explosivo. Nos reímos como niños y obviamente dejamos de estar peleados.



Siguiendo con Tarantino, una vez le pregunté a un amigo, qué le gustaban de las películas de Tarantino y él coincidiendo conmigo me dijo que sus diálogos, que los diálogos de Tarantino eran tan infrecuentes en el cine pero a la vez tan de la vida real que eso le enganchó inmediatamente. De Pulp Fiction una muestra de ello es el diálogo que mantienen John Travolta y Samuel L. Jackson sobre los masajes en los pies, si son simples masajes o hay carga erótica en ellos. Imperdible.



Hablando de diálogos, otro de los grandes diálogos es el final de Manhattan de Woody Allen, en esta escena Isaac corre en busca de Tracy y la encuentra en el portal de su casa a punto de partir a Londres, le dice que no se vaya, ella le reclama que ni siquiera la ha llamado últimamente y que sólo se va por seis meses, a él seis meses le parecen una eternidad y que seguro en esos seis meses cambiaría y ella le dice que no es mucho tiempo y le remata con que hay que tener fe en las personas. Bueno deben ver la película para que me crean que es un gran diálogo y una extraordinaria película.



Se me ocurren muchísimas más escenas pero no quiero hacer interminable este post. Por supuesto que la pregunta la respondí con una sola escena y fue la primera que puse, la de ET. Escribiré más escenas en siguientes post.

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jueves, octubre 29, 2009

La muerte de María Paola Vargas y la cruda realidad

Desde ya advierto que me voy a meter una fumada brava pero ahí vamos. María Paola Vargas tenía 25 años cuando murió arrojada por unos hinchas de Universitario de Deportes, cayó de cabeza en el pavimento y los médicos no pudieron hacer nada por salvarle la vida. En un acto para quitarse el sombrero sus padres cumplieron su voluntad y donaron los órganos de María Paola. Si la noticia hubiese quedado ahí ahora estaría lamentándome de la inseguridad de Lima, maldiciendo a esos ‘hijos de puta’ que la empujaron y pensando que no somos nadie y que en un segundo nuestra vida que nosotros creemos encaminada se puede ir al carajo así sin más.


Sin embargo, hay algo que me llama la atención para mal, escuché al ministro del interior asegurar que los culpables serán detenidos de todas maneras, que han montado un gran operativo para identificarlos y que éste crimen no puede quedar así. Luego leo los diarios por Internet y noto el excelente seguimiento que están haciendo del caso. Un poco de lo mismo noto en los noticieros de la televisión, incluso leo que el Congreso elaborará una Ley para espectáculos deportivos y que ésta ley se llamará ‘María Paola Vargas’. Es entonces que pienso, por qué esta lamentable muerte causa este revuelo y otras no. Yo al menos recuerdo que ya antes ha habido muertos por culpa de la violencia de los barristas, muertos entre los mismos barristas pero también muertos inocentes que simplemente tuvieron la mala suerte de pasar por ahí o muertos que se resistieron a un robo. ¿Esta muerte está causando más revuelo porque María Paola era una contadora ex alumna de la Universidad Pacífico en vez de ser un escolar de Comas o Villa el Salvador? o tal vez lo causa el hecho de que su padre es médico y no un vendedor ambulante. ¿Por qué nos indignamos más con esta muerte que con otras?, en la opinión pública cualquier muerte debe causar el mismo rechazo y en las autoridades la misma presteza, por lo menos eso es lo que creo yo.


Igualdad, es una palabra que todos conocemos pero de la cual ignoramos su real significado, ¿somos todos iguales?, si Alan García se muere el día de mañana ¿sería como si se muriese Juan Pérez?, pues no, tampoco hay que engañarnos, no somos iguales, pero es a lo que deberíamos aspirar con nuestros actos y nuestros pensamientos. Cuando en dos días vean la noticia de otra lamentable muerte piensen en esto y comprueben si los medios y las autoridades le dan la misma importancia que le están dando a María Paola y comprueben también si la opinión pública se moviliza con más vigilias. Piensen también si este comportamiento es el causante de la pobreza en nuestro país, de la deficiente educación, de la mala sanidad, y un largo etcétera.

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lunes, agosto 24, 2009

El Embrujo en Paris

No me gusta la cumbia, no es mi género favorito y siempre que puedo la evito, siento mucho no ser políticamente correcto y decir que escucho de todo o que me gustan todos los géneros, pues no, la cumbia y el reggaetón me parece que están de más y mientras más rápido desaparezcan mucho mejor. Sin embargo, y no saben como me lamento de este ‘sin embargo’ reconozco que hay canciones que se cuelan sin que uno pueda hacer nada y así sin más de un día para otro y sin darte cuenta estás silbando o tarareando una cumbia, la culpa la tienen las combis creo yo, pero bueno no echemos culpas, están ahí y hay que aprender a convivir con ellas (con las combis y con la cumbia).

Yo trabajaba en La Positiva Seguros, nuestro proyecto consistía en crear un sistema para un nuevo tipo de seguros, en total éramos nueve muy buenos compañeros, cada día nos turnábamos en poner música, Jameson ponía reggaetón, Gabriel ponía canciones de discotecas que nunca terminaban pero que nos ponían a bailar en nuestros asientos, Johanna rock, David y Edward salsa, Ulises, Cynthia, Gustavo y Giancarlo radio, y yo ponía baladas súper antiguas solo para joder, Raphael, Camilo Sesto, José José y esas cosas, bueno para joder y porque me gustan esas canciones.

Un día Giancarlo dejó de poner radio y puso una cumbia, desde su sitio me gritó: ‘Chato escucha ésta que va a ser un boom’ me gritó a mí pero en realidad se lo estaba comunicando a todos, todos nos reímos ni bien comenzaron a sonar las primeras notas y luego le reprochamos con ‘no jodas pues Giancarlo’ o ‘cambia esa huevada’ lo cierto es que Giancarlo no nos hacía caso y seguía poniendo varias veces al día, todos los días la misma canción hasta que ocurrió lo inevitable, se nos pegó la maldita melodía, era imposible sacarla de nuestras cabezas y sí lo reconozco me gustó y me gustó tanto que en clase la hice escuchar a mis amigos, poco a poco la canción comenzó a sonar en las radios y el pronóstico de Giancarlo se hizo realidad, la canción fue un boom.

Habíamos terminado una etapa del proyecto y Edward tenía que reunirse con el gerente de sistemas de La Positiva para hacer la demostración, esta reunión era vital, de su aprobación dependía todo lo que habíamos hecho y marcaría un antes y un después ya que hasta entonces nosotros íbamos un poco por nuestro lado creyendo haber interpretado correctamente lo que nos solicitaban. Edward estaba nervioso, bueno en realidad todos estábamos nerviosos, así que antes de irse a la reunión y un poco para sacudirnos los nervios le dijo a Giancarlo que ponga la canción, fue así que El Embrujo se convirtió en una especie de himno para nosotros y para el proyecto, en ese momento cambiamos el inicio de la canción, nunca más sería: ‘somos kaliente, iquitos, perú’ desde ese día y con muchas risas de por medio la canción para nosotros empezaba así: ‘somos affinity, la positiva, perú’. Affinity era el nombre de los seguros que pronto la compañía lanzaría al mercado, pero bueno esa es otra historia. Algunos meses después renuncié porque no me aumentaron el sueldo y me separé de mis buenos amigos, trabajé en otra empresa y dos meses después se presentó la oportunidad de trabajar en España, postulé a la oferta, pasé las pruebas, me capacitaron y en tres meses ya estaba haciendo mis maletas.

El año pasado viajé a París con unos amigos, una noche con la gente que conocimos en el hospedaje nos fuimos de fiesta, éramos alrededor de veinte personas, habían polacos, italianos, canadienses, una neozelandesa, una norteamericana, un argentino, dos colombianos, y por supuesto nosotros, esa noche la pasé bien, bailé, bebí, pero al final me atrasaron con Sara la neozelandesa, estaba muy cabreado y le dije a mi amigo Percy para regresarnos al hospedaje, él aceptó acompañarme y mientras caminábamos por esas calles de Montmartre Percy me cogió del brazo y me dijo: ‘Escucha’, no oigo nada le dije, ‘shhhhh, ¿escuchas?’, callé y reconocí la melodía, era El Embrujo, estaba sonando El Embrujo en París, Percy y yo nos partimos de risa y en plan detectivesco y muy emocionados nos dispusimos a averiguar de dónde venía la música, pegábamos nuestros oídos a las puertas y nada, hasta que Percy pegó su oído a mi pecho y medio decepcionado y riéndose me dijo que lo que sonaba era mi celular y era cierto, tuvimos un ataque de risa, las personas con las que nos cruzábamos seguro pensaban que estábamos drogados, luego recordé que Sara estaba jugando con mi celular y seguro lo dejó con el reproductor de música listo.

Como dije al comienzo no me gusta la cumbia pero esa canción en particular me gusta mucho, me recuerda a mis amigos de La Positiva, a tantas tardes en ese edificio de Javier Prado, a nuestra coreografía, porque no solo la cantábamos sino que la bailábamos en la oficina y a esa madrugada en París y hoy que tengo un nuevo celular y al ver los datos que pasaré del antiguo al nuevo no dudo ni un segundo en pasar El Embrujo esperando que me vuelva a sorprender cuando menos lo espere.




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