lunes, diciembre 13, 2010

Un sueño sucio

Advertencia: Este es un post escatológico, lo subo con la única intención de preservar este relato, ya que hace unas semanas perdí muchos porque mi disco duro se estropeó.

La mayoría de los sueños, mis sueños, se me olvidan al instante, se me escapan, se esfuman, muchas veces creo que es lo mejor, sobretodo si me han atormentado, que son precisamente la clase de sueños que más me frecuentan, la sensación dura toda la mañana y si hago esfuerzos por armar la historia completa con imágenes difusas la sensación suele acompañarme toda la tarde, con esto no quiero decir que mis tormentos son todos malos, no, algunos sí, como una muerte, una separación, un recuerdo de personas que ya no están, pero también me atormentan los buenos sueños, los de amores, los de conquistas, los sueños de viajes hechos o por hacer, los de sexo, éstos, los de sexo creo que son los que más me atormentan por la ira que siento al despertar y cerciorarme que todo fue falso. Por mucho que sé de qué ha ido la historia no puedo rearmarla y recordarla del todo.

Pero bueno, el sueño que tuve hoy no fue de esos que se evaporan, no, éste sueño lo recuerdo con lujo de detalles y lo tengo tan nítido que creo que debo escribirlo por lo curioso: yo acompañaba a una amiga al médico, éste médico nos hizo pasar a consulta a los dos, cosa rara porque yo nada tenía que hacer en el consultorio, mientras ella recitaba sus males y el doctor la escuchaba muy atento a mí me dieron ganas de defecar, era tan fuerte la necesidad que tenía de evacuar el vientre que le pedí al doctor que me prestara su baño, una vez dentro comprobé con sorpresa que no había un váter sino bacines, seguramente para muestras fecales, a esas alturas ya no estaba para ir a otro baño, así es que hice uso de un bacín, el más grande que encontré, mi deposición, a riesgo de sonar asqueroso fue una deposición digna de orgullo, al menos para mí, fue una deposición de buena consistencia y sobretodo extensa, muy extensa, terminé mi labor exhausto, contento y mucho más ligero. Volví a la consulta y salí acompañado de mi amiga. Fue en ese momento, cuando salíamos del hospital que desperté.

Cuando un sueño nos despierta suele ser en un momento cumbre, yo creo que el momento cumbre fue mi alegría, no exagero al decir que estaba muy contento y orgulloso de mi deposición, vamos, de mi caca.

Desperté intrigado, cogí mi laptop y busqué en Internet el significado de mi sueño, con cierto asombro descubrí que esta clase de sueños están asociados a la buena suerte, sobretodo en cuestiones económicas, ya que tenía la laptop encendida y que no tenía sueño a pesar de ser aun muy temprano empecé a averiguar sobre las loterías en España, los premios que ofrecían, su mecanismo, los días que se jugaban y cosas así, me dediqué a evaluar las diferentes opciones.

Me acordé de una historia en Los Detectives Salvajes, ahí a un tipo en Barcelona de la nada se le venían a la cabeza números, era una especie de alucinación, él asustado porque pensaba que enloquecía trataba de ocupar la mente en otras cosas pero los números siempre volvían, total que por probar jugó uno de esos sorteos y ganó, y ganó otros sorteos con otros números que siempre se le presentaban, total que se hizo millonario. Ok, soy un tonto por creer en esas cosas, pero al menos así ocupaba mi mente ya que volver a dormir era imposible; así como si nada pasaron dos horas y sonó mi despertador, era hora de alistarme para ir a trabajar.

Grande fue mi sorpresa cuando entré al baño, encontré en el váter mi sueño, estaba ahí, inmenso y consistente, pero no era mío y eso me borró la alegría inicial. Era esa caca digna de orgullo que hace un par de horas era mía en sueños pero que en realidad había sido ¿depositada? por Javier, quien seguro llegó tan borracho, para variar, que salió del baño sin jalar la cadena, o quizás él también se sintió tan orgulloso que quiso que Kike y yo la viéramos y lo envidiáramos. Derrotado jale la cadena y luego me duché.

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